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A por el empate
Hoy, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, representará al Gobierno Vasco en el desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid. Será la primera vez que el Ejecutivo vasco esté presente en los actos militares del Día de la Raza, el Día de la Hispanidad o la Fiesta del Pilar (al gusto del consumidor).
Patxi López va a por el empate. ¿Que el País Vasco no ha estado representado en un acto fundamental de la Patria Española? Este año estará representado. ¿Que una institución vasca como el lehendakari no debería perder el tiempo en celebraciones españolistas y militaristas? Este año tampoco acudirá.
Empate.
Aristóteles afirma que la virtud se encuentra en el término medio, en el equilibrio entre dos extremos. ¿Y si ese término medio es un lugar inhabitado? Al Gobierno de López le falta demostrar que tiene un proyecto propio, con unas apuestas determinadas, sin medias tintas.
Si sale a ganar y pierde, al menos habrá trabajado por sus ideas. El empate es de una mediocridad estéril.
Urkullukeriak
El presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, durante el Alderdi Eguna:
PP y PSE no son lo mismo. Pero quieren lo mismo para Euskadi y se han puesto de acuerdo. ¿Y qué quieren? Que Euskadi no les dé problemas, que sea una Comunidad más de España. Sin diferencias. Van a debilitar Euskadi. Van a diluir Euskadi. Nos quieren armonizar con el Estado.
¡Cómo…! ¡Una comunidad más! Como esos andaluces y extremeños, todos vagos, maleantes, analfabetos, disléxicos, retrasados, pordioseros, africanos. ¡Eso jamás! ¡Ja-más!
Comparaciones peligrosas
Durante años, desde el nacionalismo vasco se ha querido equiparar el conflicto vasco al conflicto norirlandés. Pretenden romper con la imagen de que el vasco es un conflicto aislado, para crear el contexto de una Europa con una serie de pueblos que reclaman su légitimo derecho a la autodeterminación. Un problema amplio y compartido internacionalmente. La réplica, incluso desde las más altas instituciones, siempre ha sido la misma: Euskadi no es el Ulster. No hay comparación posible.
Hace dos días, el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, se preguntaba en Rne: “¿Alguien se imagina Berlín repleta de fotografías de asesinos nazis?”. No comprendía cómo el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dio permiso para que se mostraran imágenes de presos de ETA en un acto en Arrasate (permiso que ayer fue denegado por la Audiencia Nacional). El argumento de Ares lo compartió Eduardo Madina en su blog: “Inimaginable que, por ejemplo en Alemania, alguien ni siquiera piense que la imagen de los nazis pueda ser reivindicada”.
Parece que el conflicto vasco es comparable según los intereses de cada cual. Ahora bien, las comparaciones son peligrosas. La barbarie nazi viene explicada, por ejemplo, por un injusto Tratado de Versalles que, tras la Primera Guerra Mundial, condena a la humillación a toda Alemania. Siguiendo con el símil, ¿qué es lo que hirió tan profundamente el orgullo de algunos vascos para que decidieran asesinar indiscriminadamente?
Toda comparación se puede volver en contra del comparador. Mejor evitarlo.
ACTUALIZACIÓN (26/09/09, a las 15.15 h.):
Hugo Martínez Abarca, a la pregunta de “¿Alguien se imagina en Berlín las fotos de asesinos nazis?”, contesta Un servidor, señor Ares, un servidor.
El Aznar de López
Aznar ha sido, para muchos, el Demonio al que había que combatir. El solo nombrarlo les repugnaba. Patxi López, como candidato a lehendakari, supo hacer de Juan José Ibarretxe su propio Aznar. Proclamó el cambio frente a ese inmenso Mal que dividía y enfrentaba. Logró polarizar al electorado y sacar tajada política.
Aún hoy, seis meses después de dar un vuelco a la composición del Parlamento Vasco, López sigue haciendo uso del diabólico Ibarretxe. La última vez, en su blog:
Hoy, tras diez años de políticas separatistas, de planes que olvidaban a la mitad de los vascos, vuelve a reinar el espíritu de Ramón Rubial en Euskadi.
La jugada no le va a durar eternamente. Con Ibarretxe en Puerto Rico, disfrutando de aquello que no logró para Euskadi, el electorado se irá olvidando de sus maléficas legislaturas. Muy pronto, la mayoría de los vascos mirarán más a su bolsillo que a la ilusión del cambio (si es que no lo están haciendo ya). Según reconoce su socio preferente, López anda muy verde a la hora de aportar soluciones contra la crisis económica. Y verde no por los brotes, precisamente.
Cuanto más lejos queda el recuerdo de Ibarretxe, más rancias resultan sus demonizaciones. Parecen excusas.
Hinundaciones octograficas
El PNV y Ezker Batua nos sorprendieron ayer con una enmienda debatida en el Parlamento Vasco. Ambos partidos pidieron “aprovar ayudas para las hinundaciones, dos faltas de ortografía de bulto que se completaban con un entormo en lugar de entorno en lo que parece más un error de escritura”. Patético. O improvisado, que es peor.
Cualquier partido que pretenda hacer campaña con las faltas ortográficas de los demás acabará comiéndose sus propias palabras. Todos han tirado la piedra alguna vez. Los socialistas bastante tienen con las miembras de Bibiana Aído y los concetos de José Blanco. Y el PP… ¡ay, el PP!
Entrar en la versión en euskera de la web del PP vasco es un suplicio.
El PP, con esa pregunta, quiere decir: “¿Nos quieres conocer?”. Pero lo que realmente dice es: “¿Nos lo/la quieres conocer?”. La diferencia es notable.
Excepto en los nombres propios, la letra V no se utiliza en euskera.
Quieren decir: “Antonio Basagoiti, presidente del Partido Popular”. Pero lo que realmente dicen es: “Antonio Basagoiti, presidente de los Partidos Populares”. Que es, a lo mejor, lo que realmente quieren decir.
Los errores en euskera, por lo visto, no crean tanta controversia y chanza. Total, nadie lo habla, ¿no?
ACTUALIZACIÓN (24/09/2009, a las 17.15 h.):
Maripuchi, en su blog, habla también Sobre las hinundaciones, pero desde el punto de vista de la educación. Muy recomendable.
Rumores Erkoreka
Ayer, Josu Erkoreka, portavoz del grupo parlamentario del PNV en el Congreso de los Diputados, comentó en su blog:
La sorpresa se produjo cuando me hizo partícipe de la existencia, en el seno del PSOE, de un sector, cuya dimensión no supo o no quiso precisar, que abogaba por proponer a Patxi López como candidato alternativo a la presidencia del Gobierno.
- ¿Estás seguro? -anoté-. Yo, francamente, no le imagino a López debatiendo en el Congreso con Rajoy. No creo que los socialistas se encuenten en una situación tan desesperada.
- Piensa lo que quieras -objetó-, pero el rumor circula. Es más -añadió- me consta que algunas hábiles personalidades del PSOE, de esas que reaccionan ágilmente ante los movimientos internos del partido, ya han empezado, por si acaso, a mostrarse zalameros y complacientes con López. Le llaman, le adulan y le ríen las gracias. Están invirtiendo en su futuro.
Este es el clásico chascarrillo que un buen cronista parlamentario debe contar, tras confirmarlo con las fuentes correspondientes, en el medio para el que trabaja. La del cronista parlamentario es un oficio en peligro de extinción. Se ha rendido, posiblemente, ante el periodismo declarativo y declaracionista.
Erkoreka se ha disfrazado por un día de periodista-ciudadano-Kane para contar un rumor que, según parece, ni se ha molestado en confirmar con otras fuentes: la única que tiene le ha parecido lo suficientemente solvente. Y si no, tampoco importa. Por muy ciudadano y muy periodista que quiera parecer, será difícil que Erkoreka se desprenda de la piel de político. La propaganda mediática ensalza la imagen del lehendakari, sí, pero la rumorología acompañada por divagaciones sobre lo futurible (que es de lo que trata su entrada) es, además de poco serio, pura contrapropaganda política.
Me pregunto por qué no ha contado el chascarrillo en una rueda de prensa sin preguntas que tanto gustan últimamente.

