Ayer, Josu Erkoreka, portavoz del grupo parlamentario del PNV en el Congreso de los Diputados, comentó en su blog:
La sorpresa se produjo cuando me hizo partícipe de la existencia, en el seno del PSOE, de un sector, cuya dimensión no supo o no quiso precisar, que abogaba por proponer a Patxi López como candidato alternativo a la presidencia del Gobierno.
- ¿Estás seguro? -anoté-. Yo, francamente, no le imagino a López debatiendo en el Congreso con Rajoy. No creo que los socialistas se encuenten en una situación tan desesperada.
- Piensa lo que quieras -objetó-, pero el rumor circula. Es más -añadió- me consta que algunas hábiles personalidades del PSOE, de esas que reaccionan ágilmente ante los movimientos internos del partido, ya han empezado, por si acaso, a mostrarse zalameros y complacientes con López. Le llaman, le adulan y le ríen las gracias. Están invirtiendo en su futuro.
Este es el clásico chascarrillo que un buen cronista parlamentario debe contar, tras confirmarlo con las fuentes correspondientes, en el medio para el que trabaja. La del cronista parlamentario es un oficio en peligro de extinción. Se ha rendido, posiblemente, ante el periodismo declarativo y declaracionista.
Erkoreka se ha disfrazado por un día de periodista-ciudadano-Kane para contar un rumor que, según parece, ni se ha molestado en confirmar con otras fuentes: la única que tiene le ha parecido lo suficientemente solvente. Y si no, tampoco importa. Por muy ciudadano y muy periodista que quiera parecer, será difícil que Erkoreka se desprenda de la piel de político. La propaganda mediática ensalza la imagen del lehendakari, sí, pero la rumorología acompañada por divagaciones sobre lo futurible (que es de lo que trata su entrada) es, además de poco serio, pura contrapropaganda política.
Me pregunto por qué no ha contado el chascarrillo en una rueda de prensa sin preguntas que tanto gustan últimamente.