Boicot al boicot
No voy a hacer boicot a EiTB. Ni hoy, Nochebuena; ni, mañana, Navidad; ni, posiblemente, nunca. Si emite un programa, una entrevista o una información que me interese, sintonizaré alguna de sus emisoras de radio, o veré alguno de sus canales de televisión. Por lo general, es raro que lo haga, ¿pero quién se resiste a los western de ETB 2?
El boicot es absurdo. Uno, porque para dejar de ver y escuchar al Borbón no hace falta desenchufar EiTB. Dos, porque el ente público vasco es una de las instituciones que vertebran la sociedad vasca. ETB fue la primera alternativa a TVE, el primer canal que abrió las puertas a la pluralidad televisiva. Es uno de los principales activos en la difusión del euskera, ejemplo vivo de que no es sólo un idioma de pastores, sino que sirve tanto como el español y el inglés para difundir cultura y conocimiento, pese a que algunos se empeñen en lo contrario.
Por un puñado de votos, o por una bofetada al oponente, somos capaces de echar al traste un trabajo de décadas. Automutilación. Quizás no haga falta que el mapa del tiempo vuelva a ser el que era, porque no habrá dónde ponerlo. Entonces, ¿quién habrá vencido? Boicotear EiTB es hacerle el juego sucio a quien durante todos estos años ha despotricado contra el ente vasco. Ellos lo idearon, nosotros lo ejecutaremos.
Jueces y periodistas
Los jueces y los periodistas nos parecemos en una cosa: a menudo no tenemos ni puta idea de lo que hablamos. La diferencia radica en que nosotros, como mucho, acusamos; ellos sentencian.
El Pastor y las ovejas
Dice el Pastor que si la hierba fuera más abundante y los lobos, vegetarianos, las ovejas pastarían con más entusiasmo. Poco le ha faltado para echar la culpa a las ovejas.
Vuelta a empezar
Se levantó. Retiró, sacudiendo con una mano, la porquería del suelo que se le había adherido a la chaqueta. Abrió el portal y subió en ascensor hasta la azotea.
Volvió a saltar.
Hey Jude
Vía: mmoroca’s junkyard.
Un futuro se acaba
It’s the End of the World as We Know It, dicen los de REM. Con el cierre de Soitu, el mundo del periodismo, al menos el de calidad, ha dejado de ser el que era. And I Feel Fine, sigue la canción. Pero yo no me siento bien. Hoy se ha dicho mucho sobre Soitu, casi todo positivo, en Twitter, en Facebook y en Utoi. Suscribo, pues, todo lo bueno.
Soitu fue uno de los modelos que seguimos para dar a luz a Jacinton Post, nuestro proyecto fin de carrera. Como fontanero de la web, visitaba todos los días Soitu y El Selector, buscando inspiración. Cogimos prestadas algunas cosas, más por las recomendaciones de Miren, nuestra diseñadora, que por mi intuición, perspicacia o buen gusto (si alguna vez lo he tenido). Llegó, al fin, el estreno del Jacinton Post y recibimos la enhorabuena de Borja Echevarria: “En soitu tenéis muchos fans”. Vale por una matrícula de honor.
En Soitu se han publicado algunos de los mejores reportajes que he leído estos dos últimos años. Si hay alguno en especial que me hubiera gustado firmar es el escrito por Edu Sánchez, 10 viudas más fuertes que ETA: unas historias que, pese a lo cercanas que son, resultan, en esta sociedad, excesivamente lejanas. Es la foto de Soitu que con más cariño voy a guardar.
Gumersindo Lafuente está convencido de que, aún después de cerrar Soitu, “el periodismo tiene futuro y de que ese futuro está en la Red”. Pero internet se aleja cada día más de esa Arcadia que pensábamos que podía ser: salvo honrosas excepciones, el periodismo se sigue haciendo para el siglo XX. El futuro está en la red, pero ese futuro que ansiábamos se ha acabado.
Tengo ganas de escribir una entrada titulada Un futuro empieza.
ACTUALIZACIÓN (29/10/2009, a las 19.00 horas)
Un magnífico vídeo de lainformación.com sobre la muerte de Soitu.
