Y, por fin, tenemos el suplemento en las manos (y en internet). Octubre, noviembre, diciembre, enero. Un parto largo, pero ha merecido la pena. He esperado algunos días hasta escribir este comentario, para leer el suplemento detenidamente y digerir las reacciones. Tiene calidad. Me gusta. Estoy orgulloso de mi granito de arena. Es, como dijimos en la presentación la directora Begoña Blanco y yo, un magnífico “ensayo general de lo que será, dentro de nada, nuestra profesión”. No porque hasta ahora no hayamos hecho periodismo. Es que, quizá, no volvamos a hacer de nuevo periodismo de esta forma: empezando desde cero. En el proyecto. Pero ahí nos jugamos una nota. No es lo mismo.
Me gustan los textos, cuentan asuntos que, como periodista, me interesan. Quizá no interesan al público en general. Para ellos, las páginas centrales de microrrelatos, páginas brillantes, llenas de humor e ingenio. De literatura. Podría recomendar, también, la excelente entrevista a Iñaki Gabilondo en la séptima página, pero no lo voy a hacer, aunque es, de verdad, una pieza periodística fabulosa. Única.
Lo que me apasiona de Puntoyseguido es el diseño, y eso que no he tenido nada que ver con él. Creo que es justo reconocer la labor de Zuriñe Lafón y Miren Arrigain, sin desmerecer el trabajo de todo el equipo de Arte. Tienen un gusto exquisito y un talento que pronto se rifarán los mandamases de los medios impresos. Dan envidia (no sana, porque no existe).
Anima y mucho ver que el periodismo de calidad (textos entretenidos y interesantes en diseños con gusto que facilitan su lectura) tiene vida para rato. El próximo reto podría ser online. Ojalá.