Vagón de metro. Hora punta. “Disculpe. Oiga. No sé si se habrá dado cuenta, pero, me parece que me está pisando el pie”. “No es que le parezca; le estoy pisando el pie”. “¿¡¿Podría dejar de pisármelo?!?”. “¿Podría dejar de acostarse con mi mujer?”.
Con educación
28 de marzo de 2010 by Mikel Otaegi
Category Nanorrelatos | Tags: , Educación, Infidelidad, Metro