Caramelos penitenciarios
El Gobierno de España parece que no negociará con ETA, por mucho que Arnaldo Otegi lo asegure. Sin embargo, este verano, el Ministerio del Interior, a través de Instituciones Penitenciarias, ha promovido la disidencia dentro de la organización terrorista, acercando a 15 presos a cárceles del norte de España, más cerca, pues, de sus familiares. Y a los “internos que siguen atados a la disciplina de ETA”, a seis de ellos, los ha alejado. Política de estirar la goma.
La disidencia aumenta. Quien abandona los postulados de la organización terrorista, motivado por caramelos penitenciarios costeados por el Gobierno, es porque espera mejorar su bienestar. ¿Hasta dónde están dispuestos a mejorar la vida de los presos? La gula puede ser insaciable y, por eso, muy peligrosa.
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