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Basagoiti no es Camps

14 de octubre de 2009 by Mikel Otaegi

Aprovechando el martes y trece, a Mariano Rajoy le propinaron ayer dos bofetones en Valencia. Por la mañana, el secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, presuntamente implicado (pero no imputado) en el caso Gürtel, se resistió a dimitir y retó a Génova a que lo investigue si albergan dudas sobre su honorabilidad.

Con una mejilla caliente, Rajoy esperó hasta la tarde con la esperanza de que el presidente regional Francisco Camps pusiera orden en Valencia. Lejos de hacerlo, Camps se unió a su subalterno y lo mantuvo en sus cargos. Génova trató de remediar la crisis informando, con un escueto comunicado, de que “el Comité Ejecutivo regional ha acordado suspender temporalmente (…) en todas sus funciones en el partido como secretario general y (…) como portavoz del Grupo Parlamentario de Las Corts, a Ricardo Costa”.

Pero ese Comité Ejecutivo regional no era de la misma opinión: Costa aseguró que durante ese comité “no se ha producido ningún cese”, porque en la reunión “se ha ratificado mi gestión y mi honradez como secretario general”. El PP en Valencia se había subido a las barbas de Rajoy.

Los valencianos no fueron los únicos. A Rajoy le esperaba otro mamporro en el Congreso de los Diputados, sutil, pero mamporro. Ha pasado algo desapercibida la espantada de los diputados vascos del PP. No fue por cuestiones de choriceo o de asuntos embutidos varios; los populares vascos se desmarcaron ayer de una de las ideas básicas del PP, la igualdad ante la ley de todos los españoles, negándose a votar en contra del llamado blindaje del Concierto Económico vasco, que permite que Euskadi tenga una relación tributaria privilegiada con el Estado español.

Camps y Costa tienen la seguridad que les da gobernar con mayoría absoluta en Valencia. Basagoiti lidera el tercer partido en Euskadi, muy por detrás de PNV y PSE. Aprovecha el desbarajuste popular para tratar de salvar sus muebles: lo hizo al retar a Génova a que se presentaran ellos en Euskadi si no votaban a favor del blindaje (después se la envainó en una entrevista con César Vidal) y lo hizo ayer con la espantada.

Como a Mariano Rajoy le dé por volver a tomar las riendas del PP, Basagoiti se puede encontrar en una situación complicada. Sólo el acuerdo con el PSE le puede salvar de la quema. En Euskadi ningún sillón está asegurado. Que se lo pregunten, si no, a María San Gil.


ACTUALIZACIÓN (14/10/2010, a las 11.20 horas)

Y ahora que el presidente valenciano ha tenido que transigir con lo que ha ordenado Génova, Basagoiti es menos Camps que nunca.