Horas antes de que los Estados Juntitos decidan por todos nosotros quién debe mandar el mundo a la picota, me he decidido a volver con mi blog. Las razones son varias y el compromiso nulo: basta que diga que escribiré todos los días para en una semana dejar que el blog se pierda en el cibermundo internetero. Veremos cómo funciona.
“No hay periodismo sin blogs”, dicen los neogurús del infinito y más allá. “No hay periodismo sin periodistas. El periodista nace y se hace”. Lo digo yo, porque opinar es gratis (a muchos hasta les pagan). Reinicio esta aventura sabiéndome rodeado de periodistas (no brujalolas), que también, desde su blog, tratan de hacer periodismo (o así).
Y si amanece, nos vamos, ¿vale?