Me gusta la blogosfera porque en ella opina todo aquel que quiere, sin que todo el mundo esté obligado a atender a todas y cada una de esas opiniones. Se puede disfrutar de la pluralidad de la blogosfera sin caer continuamente en los lugares comunes de los opinadores profesionales (tertulianos y demás comentadores de la jugada). La libertad impera en la red: libertad de expresión y libertad de elección.
Esa libertad no gusta. Por miedo o por rabia, hay quienes tratan de poner límites a la libre circulación de expresiones. Hace pocos días nos hemos encontrado con el caso de Mikel Agirregabiria. Hoy, con el siguiente mensaje:
Según se le ha comunicado a La Txistorra Digital, ayer el blog La Gramática Parda dejó de publicarse y desapareció de la Red tras recibir su autor amenazas por email. Una vergüenza para los bloggers.
La Gramática Parda es (o era) el blog del Gramático, un señor irreverente, posiblemente faltón, pero que decía lo que le daba la gana como le daba la gana. El mero hecho de que un blog cierre en estas circunstancias, por muy corta que sea su trayectoria, es una pequeña mala noticia. Un pequeño retroceso.
No borraré a La Gramática Parda de mi blogroll.