Archivo de mayo, 2009
De izquierdas, ergo rico
Nacho Cano:
Los músicos más undergound y más de izquierdas de este país vienen de familias adineradas.
Federico Jiménez Losantos:
Hay que ser rico para ser de izquierdas.
Hace poco que me sigue Izquierda Unida en Twitter. Pronto, muy pronto, estaré forrado.
Artículo 20
Artículo 20.
1. Se reconocen y protegen los derechos:
- A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
- A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
- A la libertad de cátedra.
- A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
(…).
Derecho a recibir libremente información veraz. Y punto. Suavizar (o retirar) el sonido de ambiente cuando es, precisamente, el núcleo de un hecho de relevancia pública ataca directamente ese derecho. Tanto pasear la Constitución de aquí para allá para, al final, incumplirla de forma cutre, muy cutre. Esto no es serio.
Para más debate sobre la final de Copa, visitad Apokalépika.
Un nuevo blog se abre Camino
El camarada Felones, como no tenía otra cosa que hacer, ha decidido mudarse a la blogosfera. Camino es su nueva casa, con una decoración un tanto desfasada, los muebles aún sin colocar y las cajas, llenas de ideas (espero), precintadas y con el sello de “Frágil”. Al menos, las vistas son sensacionales: Montejurra y sus cielos.
Ahora sólo falta que no escriba exclusivamente del Idoya B.
No sé qué habrán visto en mí

De 974 twitteros que sigue Izquierda Unida, uno soy yo. Segunda formación política que me persigue, después de ActivistasPSE. Yo me creía lejos de los partidos políticos. Acabarán consiguiendo que les vote. O no.
El mito de la brevedad (y de la banalidad)
Cito a Berna G. Harbour, subdirectora de El País (en @pacotto): “Derribemos el mito de la brevedad; el lector de internet no le tiene miedo a los textos largos… si son buenos”. Y ahora, tiro de memoria. Decía Harbour que ellos (refiriéndose a elpais.com) habían caído, en el pasado, en la búsqueda de más y más lectores a través de la banalidad: noticias sobre Britney Spears (era su ejemplo) y personajes e historias del estilo. Pero aquello era el pasado: ahora las piezas más leídas son reportajes de periodismo de verdad, de historias relevantes. No como en elmundo.es (no sé si lo dijo, pero lo dio a entender). Hoy, domingo 10 de mayo, a las 12.00 del mediodía, estas son las noticias más leídas:
Memoria de una reina del porno, del periodista Jesús Rodríguez, un reportaje de relevancia social que nos acerca a una realidad oculta pero imprescindible para el buen devenir de las futuras generaciones (clasificado en la sección de Cultura, blanco y en botella). Desde el principio se intuye que el periodista busca llegar a esas verdades universales que, compartidas, ayudan a configurar una sociedad mejor, y no llegar a entretener con cuatro disparates:
La pornografía alberga dos misterios. Primero: ¿consumen los actores sustancias que prolonguen sus erecciones? (…) Segundo: ¿alcanzan las actrices orgasmos durante los rodajes? (…).
Por fin, por fin se han dado cuenta de lo que una sociedad sumida en una crisis sin precedentes necesita: ¿utilizan esos hombretones Viagra? ¿Hay muchos grititos, Milagritos, que son de mentirijillas? Una vez resuelta la vida de millones de españoles, ¡de hispanohablantes!, el periodista decide darle ritmo al asunto. Nos habla de Sophie Evans, actriz porno española (ponerle rostro a la noticia, ¡bien!):
Sophie Evans es una estrella. Perfeccionista y exigente. Se cuida. Pasa controles de hepatitis, VIH y herpes genital. Es monógama. No fuma ni bebe ni se droga. Lleva una vida ordenada. Como una deportista de élite. Ha intervenido en 200 películas. (…).
¡Pim, pam, pim, pam! ¡Qué ritmo! “Lleva una vida ordenada”. “Ha intervenido en 200 películas [pornográficas, claro]“. El periodista, que no busca protagonismo (eso ya se lo dan los lectores y usuarios de la web), deja hablar a la entrevistada. No tiene desperdicio:
Hace unas semanas, un joven se le acercó en Barcelona y le dijo: “Sophie, no sabes la de pajas que me he hecho contigo”. “Y no me pareció un insulto [responde Sophie Evans]. Me pareció muy bonito. Me lo dijo con cariño. Mi trabajo es excitar a gente como el de un cómico hacer reír. Puro espectáculo”.
Lo mismo: hacer reír y excitar. Chiste: hay quien cuando trata de excitar acaba haciendo reír. ¡Tachán! El periodista, sabedor de que la fusión de géneros atrae al lector e imprime mayor ritmo al texto, introduce un breve diálogo:
-¿Usted consume mucho porno?
-Me da corte. Como soy amiga de los protagonistas, no me excito viéndolos. No me pone. Son amigos. (…) Los veo y no se me ocurre pensar: “¡Qué bueno está este tío!”, sino “¡qué ilusión verlo!”. Además, cuando veo una peli estoy todo el tiempo pensando: “Esa penetración está mal hecha o no se ve bien o no me gusta el decorado”. Lo veo desde el punto de vista profesional y no disfruto.
-¿Y haciéndolo?
-A veces sí; depende del rodaje. Si es en un sitio íntimo; si estás relajada, cómoda; con un chico que lo hace bien y tienes un buen día, te puedes correr. (…).
-¿Cuál es su secreto para calentar al público?
-Disfrutar con lo que haces. Y para que disfrutes, el actor te debe respetar y ser sensato. (…).
Pero “calentar al público”, al parecer, está reñido con una interpretación magistral. Lo reconoce el periodista y la actriz (que es mala actriz, pero hay que seguir llamándola actriz, ¿cómo si no?):
Sophie Evans no es una gran actriz. No es Meryl Streep. Lleva tres años estudiando interpretación en el Centro de Estudios de las Artes Cinematográficas y Escénicas de Barcelona con intención de saltar al cine convencional, pero confiesa que cuando trabaja en montajes normales le cuesta sustraerse al registro histriónico del porno, a su actitud exagerada y depredadora.
En este punto, el periodista se da cuenta de que no puede dejar a Sophie Evans como una actriz mediocre tirando a (muy) floja, porque, entonces, no estaría justificado semejante reportaje. Así que en un arranque de honor, orgullo, o vaya usted a saber qué, Jesús Rodríguez interviene, heroíco:
No, a primera vista Sophie Evans no parece una gran intérprete. Pero no es del todo cierto. Cuando uno reflexiona, llega a la conclusión de que si a lo largo de 12 años ha hecho creer a millones de espectadores de todas las razas y edades que experimentaba grandes y felices orgasmos mientras era atravesada por un miembro de 25 centímetros, es que es merecedora del Oscar.
El reportaje culmina, tras un repaso a la historia del porno español, un acercamiento a la Sala Bagdad de Barcelona y unas pinceladas sobre el matrimonio y divorcio de Evans y Toni Ribas (un actor porno español), con un nuevo diálogo, donde el periodista no pierde la oportunidad de buscar, nuevamente, esas verdades universales, a través de preguntas que jamás nadie ha realizado:
-¿Le recomendaría a su hija que se dedicara al porno?
-No se lo recomendaría, pero le ayudaría si se metiera en esto. Le aconsejaría que tuviera cuidado con quién trabaja; hay productores falsos; tíos que son unos cerdos y quieren acostarse contigo, te contratan y no hay película detrás. Hay mucha mentira.
-¿Cómo es la vida sexual de una estrella del porno?
-Normalita. En casa no hago acrobacias. Las dejo para la pantalla. Pero los hombres me tienen miedo. Les asusta no dar la talla; que les vayas a exigir mucho. Piensan que te van a dejar insatisfecha y se ponen a hacer cosas raras en la cama, como si fueran actores porno. Y a mí me entra la risa. Mi trabajo no es normal. Pero yo lo soy.
El reportaje más leído de El País del 10 de mayo de 2009, domingo, a las 12.00 del mediodía. Memoria de una reina del porno. Casi como Gabriel García Márquez. Nada de banalidad, como defiende Berna G. Harbour, subdirectora del periódico.
El reportaje, desde luego, derriba el mito de la brevedad: tiene más de 4.500 palabras.
ACTUALIZACIÓN (12.30):
El reportaje ha desaparecido, en media hora, de los diez más leídos (sigue siendo el más enviado).
El arte de entrevistar
El pasado viernes Jaime Otamendi, director de informativos de ETB, entrevistó a Patxi López. No era una entrevista más, era la entrevista entre el principal responsable de los informativos de ETB y el lehendakari que quiere darles una nueva orientación, porque cree que, en la actualidad, son poco plurales, sesgados, favorecedores del ideario nacionalista, del PNV.
En el blog de Patxi López he leído los siguientes comentarios sobre la entrevista:
Ánimo, Patxi, no te queda nada que aguantar. Menudo presentador !
En la EITB tuvieron la gentileza de no preguntarte por el principio de Arquímedes.
Esta es la entrevista, para quien quiera ver el tono (o el contenido):
¿Es una entrevista dura? Sí. ¿Trata el entrevistador de poner al nuevo lehendakari en un brete? Sí. ¿Se deja el periodista llevar por su propia ideología? No lo sé, puede. Me da igual. Es una excelente entrevista: refleja, en menos de media hora, los puntos fuertes y los débiles del nuevo lehendakari, sin el maquillaje atenuador habitual de los gabinetes de comunicación. El periodista hace suyas muchas de las voces que critican a Patxi López y las va intercalando entre preguntas más o menos de compromiso. López se ve obligado a responder a preguntas que jamás hubiera querido responder. Es una primera foto bastante nítida de lo que se puede esperar del nuevo lehendakari. Una excelente entrevista.
Sólo lamento una cosa: dudo de que a Juan José Ibarretxe le hubieran hecho una entrevista semejante.